El otro día estaba pensando en ti, en lo mucho que me gustaría estar a tu lado, caminar junto a ti y verte sonreír, platicar y sentir tu mirada en la mía como fue hace tiempo. Solo que ahora te has ido y no se que hacer con el vació que tengo en mi alma y mi mente, con tu partida me he quedado ciego a las cosas, sordo a las personas y mudo al mundo.
Una ves me pediste que nunca te olvidara, que solo con una persona que te recuerde vivirías por siempre, pero cada día es mas difícil recordarte sin tener que esforzarme en ver tu rostro, recuerdo las cosas que hacíamos, los lugares que visitamos y las personas que había junto a nosotros, pero las expresiones de tu cara, de alegría, de enojo, de temor, de pasión, son mas difíciles de recordar. Supongo que algún día te olvidare y dejaras de existir, pero hasta que eso suceda seguiré teniendo presente en mi mente tu ser, y dejare que mi vida continué el camino que tú has abandonado.
Tú, y solo tú, eres quien me a empujado a seguir el camino que en su momento escogimos, ese camino tan lleno de piedras y obstáculos que es esta vida, donde se que algún día te alcanzare y podremos quedarnos detenidos solo viendo nuestros ojos mientras el tiempo y el espacio siguen su camino, sin que nada ni nadie interfiera con nuestro amor, tan puro y sosegado, que al final hasta el tiempo mismo se detendrá a observarnos y el espacio se dejara de mover por temor a interrumpir nuestra pasividad.
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