No te digo que te amo, por que esa palabra la estoy guardando para el día que te pierda

lunes, 26 de diciembre de 2011

Dos

Mientras veía la vida pasar por la ventanilla del transporte se dio cuenta que no estaba tan solo como pensaba en un principio, podía sentir la mirada de alguien adentrarse dentro de su piel, escarbar en su cabeza y tratar de leer sus pensamientos, observo de un lado al otro para encontrar a quien sea que estaba tan interesado en él como para no dejar de mirar. Justo ahí la vio, normal, sin resaltar en nada, una persona por la que pasarías a su lado y nunca te darías cuenta.
Vestía un pantalón de mezclilla azul, una playera negra y una sudadera gris, la personificación del atuendo de todos y de nadie. Cabello oscuro, largo hasta los hombros y suelto, un rostro de niña sin ninguna particularidad, hasta que observabas los ojos. Eran unos ojos tan profundos y llenos de matices que no atinaba a deducir la edad, dependiendo la luz que reflejaban podían ser de una niña, por la dulzura que emanaban, hasta los de una anciana por la sabiduría que parecían tener.
El contacto solo duro un momento, en cuanto él la observo ella se giro con rapidez simulando haber estado volteando a ver otra cosa, pero él estaba seguro de que ella había sido la que lo observaba tan directamente. No la recordaba de ningún lado, ni recordaba haberla visto antes, pero la mirada que ella había dejado en su mente, le hacia pensar que de alguna manera se conocían.
Durante un momento se debatió entre hablarle o no, pero el nunca había sido de ese tipo de personas que hablaban con desconocidos como si fuera lo mas normal del mundo, no era tímido pero nunca se había aproximado a alguna persona de esa manera y no sabia muy bien que decir. "Vi que me veías" algo tonto; "Disculpa, necesitas algo" muy agresivo; "Si, soy yo, y tu quien eres" mas tonto y agresivo aun. Justo cuando había encontrado la frase perfecta, "hola", se dio cuenta que la parada donde se debía bajar era la siguiente, así que desistió de intentar hablarle y se dirigió a la puerta para bajar.
Volteo brevemente mientras el autobús se alejaba, con la ligera esperanza de volver a verla, pero no lo logro, así que camino directamente a su primer parada, la librería. Mientras se encaminaba se dio cuenta de algo, había pasado unos momentos sin pensar en _____, lo cual era en si un milagro después de tanto tiempo de solo pensar en ella como si fuera él mismo. Al mismos tiempo se dio cuenta que el extraño vació que tanto lo había calmado también desapareció ahora que tenia una meta, pequeña, sencilla pero que no involucraba mas que a una solo persona: a él.

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